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lectura, de León

La lectura de la separata sobre desarrollo territorial de Omar de León tiene una conclusión llamativa e interesante: ¿no será la innovación un nuevo factor de diferenciación que conlleve desigualdad? Esta hipótesis resultaría contraria al propio espíritu con el que se quiere alcanzar la innovación… Es el bucle desequilibrado de la competitividad. Si las políticas regionales invierten en mejoras estructurales que posibiliten la innovación, para aumentar su competitividad, es lógico pensar que las regiones «ricas» escalen en espiral y las regiones «pobres» desciendan del mismo modo, con posibilidades de mejorar por la innovación cada vez menores, en ese marco.

Así se ve en las tablas y así responde a la lógica. ¿Entra ahí, una vez más, el balance de la «solidaridad entre regiones» en España, de modo que el aporte estructural para crear el entorno para la innovación tenga que ver ya no con la política regional sino con la estatal?

¿mundialización normativa?

Tras revisar las propuestas de Coriat, Piore y Sabel sobre posibilidades para salir de una crisis como la que se produjo en los 70, todos sentimos el impulso de relacionarla con el momento que estamos viviendo, incluso con nuestra experiencia de vida.

Y echando a volar la vista, sobre nuestras cabezas sentimos planear la posilidad de un neokeynesianismo mundial. No es la primera vez que oímos esta posibilidad, sin duda, y en cierto modo resulta comprensible para la lógica dominante occidental y occidentalista, esa que sigue sin tener cargos de conciencia y que prefiere considerar una culpa ‘globalizada’… que, por tanto, se reparará también de forma global. La fórmula por la que unos fueran jueces -y parte- de nuevas normas de aplicación mundial, por más que el objetivo fuera cierto equilibrio, seguiría estando desequilibrada…

Coriat. El taller y el robot -resumen-

Benjamin Coriat estudió las teorías de Piore y Sabel -leídos también para clase- para crear su propia visión sobre las evoluciones del fordismo.

La crisis del fordismo es la de la producción en serie. Por las razones que ya hemos visto en clase, el modelo se agota y, siguiendo la teoría de esos dos autores, se da inicio a un modelo de Especialización Flexible. Esta se basa, curiosamente, en la innovación permanente de los productos… Pero, cabría preguntarse, ¿es posible el progreso infinito, la renovación perpetua?

La especialización flexible se basa en que el ciclo de vida de los productos sea corto, de renovación rápida. La empresa mediana buscará, así, la diferenciación, favoreciendo «ajustes instantáneos a las fluctuaciones de la demanda». Aquí se desdobla el modelo en dos fórmulas habituales en las renovaciones del mercado: el modelo pasivo, que adapta la oferta a los cambios de la demanda; y el activo, que lanza por iniciativa propia productos novedosos o mejorados.

Según Coriat, no obstante, la gran empresa que produce en serie vuelve a ganar la partida a las PYMES (según su denominación actual) cuando el producto se vuelve de consumo masivo. La diferenciación relativiza de nuevo su valor y la cadena de producción masiva amplía su capacidad de beneficio. Por eso la PYME, en este modelo definido por Pioret y Sabel, ha de estar buscando siempre nuevos pequeños nichos de mercado.

Pero, según Coriat, hay una segunda vía para la competitividad de las PYMES que amplía y mejora el principio de Especialización Flexible. Sería la Flexibilidad Dinámica. En este paradigma, la PYME buscará, a largo plazo, efectos simultáneos de capacidad y de volumen. Si la economía de escala amplía su beneficio con la mayor partida de producción, la economía de dimensión busca, junto a la reducción de costes, otros fines:

Extender el ciclo de vida del producto, por medio de mejoras (con actualizaciones…)

Renovar el ciclo de vida del producto, mediante la I+D, renovando la demanda y apoyándose en el mercado que ya existe.

La electrónica y la informática han tomado, sin duda, buenos ejemplos de estos modelos. Desde un PC de hace quince años cuya vida útil se ha extendido por los componentes externos que le hemos ido aportando (primera versión, extensión); hasta la evolución inocua LP/VHS-CD-DVD-Blue Ray que todos hemos vivido o estamos viviendo (segunda versión, renovación). Nuestra generación sabe de qué se trata…

Coriat se detiene también en las fórmulas innovadoras de relaciones entre empresas -grandes y pequeñas- que surgen a partir de la crisis del fordismo puro. En un momento en que los tipos de interes están altos, los márgenes de beneficio descienden y la dependencia financiera se incrementa, algunos grandes grupos empresariales entienden las ventajas de establecer relaciones con las pequeñas y medianas empresas suministradoras. La innovación de éstas se considera un factor clave, y su modernización tal vez pasa por las mejoras conjuntas derivadas de la asociación con la gran empresa de producción masiva.  En este modelo, la dependencia pasa a ser mutua… igual que la confianza. Una crisis de confianza puede mandarlo todo al garete, como se ha visto en tantas ocasiones.

Las PYMES, para Coriat, se alzan como puntales de los nuevos ajustes al sistema fordista: estas pequeñas empresas, unidas, pueden competir con las grandes empresas en determinados contextos productivos; y su cooperación horizontal en busca del alcance (o recreación) de la demanda, representa una clara evolución del modelo.

Así, Coriat resume en tres los grandes cambios del fordismo:

1. La producción de grandes volúmenes es monopolio de la gran empresa, pero existen posibilidades de menores volúmenes sujetos a ciclos de repetición (reproducción) de procedimiento y producto (nuevo)

2. La demanda segmentada junto con los productos de ciclos de vida cortos dan lugar a un tipo de producción empresarial flexible.

3. La cantidad se ve enfrentada y sobrepasada (en la búsqueda de los nichos) por la calidad.

La deriva empresarial pasa de una jerarquía vertical a la horizontalidad de la organización. Con ello, a veces se diversifica, a veces se re-centra; se establecen nuevos acuerdos interempresariales con grandes bases en la investigación y el desarrollo (fundamentos de esta nueva modernidad) y se relacionan según contrapartidas recíprocas y compromismos firmes.

bitácora 1. Modelos económicos contemporáneos

Comenzamos un repaso global de la economía mundial desde el final de la Segunda Guerra Mundial, para componer un horizonte cambiante que comienza en el fordismo y concluye con la crisis del capitalismo tal como la vivimos.

El proteccionismo en que vivieron muchos años las sociedades occidentales aparece como solución para las necesidades surgidas a partir de la gran guerra. Se basaba en una producción masiva de bienes indiferenciados, sin competencia o marcas; en el consumo masivo de esos productos por parte de la misma sociedad que los producía, y en la estimulación masiva por parte del Estado, que actúa así regulando el flujo de capital para continuar el ciclo consumista.

La situación de equilibrio que se consigue durante varias décadas con este sistema la vemos también reflejada en la sociedad española del tardofranquismo. Una sociedad salarial, en la que dos modelos se repartían el mundo: el modelo anglosajón, más «liberal»; y el modelo renano o muniqués, de una regulación más intensa cuya base estaba en el compromiso de los pactos sociales de productividad y los convenios colectivos.

 Recordamos dos problemas que se dieron en el pasado y que representan antecedentes de nuestra realidad actual:

Por un lado, la crisis del petróleo, del 73, ya se empezó a fraguar en Estados Unidos con la insostenibilidad de la deuda americana en la época previa a la Ley de Inconvertibilidad del Dólar de Nixon. Como a Domingo le gusta mucho el tema económico y empresarial, se pregunta acerca de la «virtualidad», de la intangibilidad del papel moneda. Hemos vivido en los últimos años, fundamentalmente en América Latina, ejemplos de cómo esa virtualidad se autodestruye, colapsando sociedades como la argentina del corralito. Veremos qué pasa en Venezuela, también, donde la devaluación de la moneda está ya a punto de caer.

Por otro lado, el ejemplo de la economía como un depósito de agua que corre. Según el volumen entrante y saliente (digamos de «líquido»), por puras leyes físicas el depósito mantendrá su capacidad de retener el líquido o de desembalsarlo, desbordado. Un ejemplo muy gráfico que nos permite entender en seguida un dilema de la sociedad fordista: cuando la población generadora consume sus propios productos de calidad, indiscriminados y duraderos, mantiene su nivel adquisitivo y sigue comprando ese tipo de bienes indefinidamente, llega un momento de saturación del mercado, pues esa población ya no tiene ninguna necesidad ni más deseos consumistas, no tiene qué más comprar. Ahí está el origen del cambio de paradigma económico: entra la competencia, el nicho de mercado y las técnicas de persuasión y creación de necesidades de consumo. Se estratifica la población, se diferencia el producto en función de esos nichos, separando gastos y costes, y se abre el mercado a la exportación y la importación. Vemos más cerca nuestra sociedad capitalista y globalizada.

No conocía yo la expresión de «ilusión de movilidad social», pero está clara: Cuando el precio de un producto lanzado inicialmente como «de lujo» baja hasta el nivel adquisitivo de un sector determinado de población, éste cree que es su estatus social el que ha aumentado -pues puede adquirir lujo-, y no que el producto se haya «rebajado».

La pregunta más interesante que se plantea, a mi juicio, es la siguiente: ¿tiene alguna función el Estado del Bienestar tal como existía antes, en su papel de regulador, en el libre movimiento de capitales? ¿La función social se mantiene o los mendigos de nuestras calles son los daños colaterales del sistema consumista?

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